Correspondencia a:

Querido lector,  

Como verá me he anticipado a su respuesta, ya que no puedo esperar más por ella. Me preguntaba si acaso ha pensado en aquello que le hablé ¿Cree usted que estaré muy loco por pensar así? ¿Será que he tomado la decisión correcta? Espero no dudar tanto de mí para corroborar que no me equivoqué.

 

He pensado en usted, hallando palabras que me llevan a muchos lugares, pero a ninguno a la vez. Sólo estaba pensando en las cosas que he hecho y dicho, las cosas que quiero y quisiera volver a probar… es un buen momento para recordar todo, así no moriré sin haber visto todo una vez más. Si uno ve nuestro modo de vivir no tenemos mucha esperanza de vivir por un largo tiempo, es por eso que he decidido que ya no tendré lagrimas por el pasado, sólo miraré al frente, al futuro y a la vida que todos tenemos por delante. Esa es la confianza, el destino que todos tenemos escrito. Aunque también pienso que no puedo evitar pensar en ciertas imágenes y algunas melodías que quizás en algún momento compartió conmigo.  

 

Será que usted se sigue indignando por esas cosas que le parecen injustas. Continuará buscando la luz en las personas que según su pensar no pueden verlas por sí mismos. Todas esas dudas me surgieron desde que ya no nos vemos y que hasta el día de hoy no tienen respuesta. Por mi parte, sigo buscando cosas en lugares donde no hay nada. Libertad, armonía, una pasión, un amor, todas esas cosas han quedado en pausa y no sé cuando me vuelva a mover por ellas. Sin embargo, no quiero que crea que estoy inmóvil, ya que crezco a diario, reflexiono mucho y aún me emociono por algunas cosas.  

 

Antes de despedirme querría decirle que, así como son muchas las partes que definen las cosas buenas y las correctas como tal, se necesita un gran número de cosas para confrontar aquellas cosas que anhelamos como aquellas otras que nos pasan y no caben en esas categorías. Salir adelante, tener una valentía de la que tú mismo no eres consiente, un sueño, una mano que te tiende un amigo o una amiga y que te permite sostenerte, las memorias de la infancia, la conciencia de un futuro. 

 

No quiero dilatar más estas palabras, por eso me despido. Espero que su vida sea lo que ha buscado durante tantos años. Deseo pueda responderme, aunque no reciba nunca su carta.

 

Adiós

Comentarios

Entradas populares de este blog

La fábula del gato inmortal

Primera imagen

A cuatro mil metros